domingo, 19 de mayo de 2013

Concebido por obra del Espíritu Santo


Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo


Retablo de la Anunciación, de Fra Angelico
Fra Angelico envuelve a sus figuras en un ambiente lleno de paz y belleza: es el momento en que el Verbo se hace carne. Deja una discreta distancia entre la Virgen y Gabriel, que parece indicar una pausa entre la invitación de Dios y la respuesta de la Virgen. El arcángel saluda a María inclinando su cuerpo respetuosamente. Ambos tienen las manos cruzadas sobre el pecho, cuyo sentido preciso es el de aceptación. El libro abierto es una alusión a la profecía de Isaías: La doncella está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.

Las manos de Dios Padre que envían el Espíritu a María son las mismas que crearon a Adán y que presiden la escena del Paraíso. El paralelismo Eva-María es uno de los más tempranos y ricos de la mariología; entre la caída y la Redención existe también otro paralelismo: entre Adán y Cristo.  El Paraíso no es guardado por un ángel que blandea una espada, sino por un emisario casi dolorido que conduce a Adán y Eva fuera del Paraíso. Dios no maldice a Adán y Eva; la expulsión es una increpación en la que se abre un horizonte a la salvación, una llamada a la conversión.
 

lunes, 13 de mayo de 2013

Una madre ayuda a sus hijos a crecer


Francisco en Santa María la Mayor el Sábado 4 de mayo de 2013:



Jesucristo, con su Pasión, Muerte y Resurrección, nos ha traído la salvación, nos ha dado la gracia y el gozo de ser hijos de Dios, de invocarlo verdaderamente con el nombre de Padre. María es madre, y una madre se preocupa sobre todo de la salud de sus hijos, la preserva siempre con amor grande y tierno. La Virgen María protege nuestra salud. ¿Qué quiere decir esto, que la Virgen María protege nuestra salud? Pienso sobre todo en tres aspectos: nos ayuda a crecer, a afrontar la vida, a ser libres; nos ayuda a crecer, nos ayuda a afrontar la vida, nos ayuda a ser libres.

1. Una mamá ayuda a sus hijos a crecer y quiere que crezcan bien; por eso los educa para que no se dejen llevar por la pereza –a veces fruto de un cierto bienestar–, para que no cedan a una vida cómoda que se conforma sólo con tener cosas. La mamá se preocupa de que sus hijos sigan creciendo más, crezcan fuertes, capaces de asumir responsabilidades y compromisos en la vida, de proponerse grandes ideales. El Evangelio de San Lucas dice que, en la familia de Nazaret, Jesús “iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él” (Lc 2,40). La Virgen María hace esto mismo en nosotros, nos ayuda a crecer humanamente y en la fe, a ser fuertes y a no ceder a la tentación de ser superficiales, como hombres y como cristianos, sino a vivir con responsabilidad, a ir siempre más allá.

2. Una mamá además se ocupa de la salud de los hijos educándolos para que afronten las dificultades de la vida. No se educa, no se cuida la salud evitando los problemas, como si la vida fuese un camino sin obstáculos. La mamá ayuda a sus hijos a ver con realismo los problemas de la vida y a no venirse abajo, sino a afrontarlos con valentía, a no ser flojos, a superarlos, conjugando adecuadamente la seguridad y el riesgo, que una madre sabe “intuir”. Y esto una mamá sabe hacerlo. Non lleva al hijo sólo por el camino seguro, porque de esa manera el hijo no puede crecer, pero tampoco lo abandona siempre en el camino peligroso, porqué es arriesgado. Una mamá sabe sopesar las cosas. Una vida sin desafíos no existe y un chico o una joven que no sabe afrontarlos poniendo en juego su propia vida, es un chico o una joven sin consistencia. Recordemos la parábola del buen samaritano: Jesús no propone como modelo el comportamiento del sacerdote y del levita, que evitan socorrer a quien había caído en manos de los ladrones, sino el del samaritano que ve la situación de aquel hombre y la afronta concretamente, asumiendo los riesgos. María ha pasado muchos momentos no fáciles en su vida, desde el nacimiento de Jesús, cuando “no había sitio para ellos en la posada” (Lc2,7), hasta el Calvario (cf. Jn 19,25). Como una buena madre está a nuestro lado, para que no perdamos jamás el arrojo frente a las adversidades de la vida, frente a nuestra debilidad, frente a nuestros pecados: nos fortalece, nos señala el camino de su Hijo. Jesús, desde la cruz, dice a María indicando a Juan: “Mujer, ahí tienes a tu Hijo”, y a Juan: “Ahí tienes a tu madre” (cf. Jn19,26-27). En aquel discípulo estamos representados todos nosotros: el Señor nos encomienda en las manos llenas de amor y de ternura de la Madre, de modo que podamos contar con su ayuda para afrontar y vencer las dificultades de nuestro camino humano y cristiano; no temer las dificultades, afrontarlas con la ayuda de mamá.

sábado, 11 de mayo de 2013

Creo en Jesucristo


Creo en Jesucristo, su Único Hijo, nuestro Señor

Cristo bendiciendo, de Fernando Gallego

Cristo se presenta como Rey, entronizado y revestido con un manto púrpura, y como Señor del universo, portando la bola del mundo. Aparece descalzo, como señal de su divinidad. Es Cosmocrátor, el Señor del cosmos y de la Historia; en Él, la historia de la Humanidad encuentra su cumplimiento.

A ambos lados del trono, el Tetramorfos: el hombre, el águila, el león y el toro, que simbolizan a los cuatro evangelistas. Desde el siglo XII, se considera que simbolizan también las virtudes de los elegidos: cada cristia- no debe ser hombre, porque sólo el que se adentra en el camino de la razón merece ser llamado hombre; debe ser un toro, el animal que se inmola en los sacrificios, porque el verdadero cristiano, renunciando a los placeres de este mundo, se inmola a sí mismo; debe ser un león, el animal valiente por excelencia, porque el justo no teme a nada en este mundo; y debe ser un águila, porque el águila vuela en las alturas, y el cristiano debe mirar de frente las cosas eternas.

A la derecha de Cristo, la alegoría de la Iglesia triunfante, que porta la Cruz como estandarte y un cáliz, en referencia eucarística; y, a la izquierda, la sinagoga vencida, a punto de caer por el peso de las tablas de Moisés. El mensaje es claro: la nueva ley triunfa sobre la antigua.



jueves, 9 de mayo de 2013

la fe en el Espíritu Santo

Queridos hermanos y hermanas:El tiempo pascual es por excelencia el tiempo del Espíritu Santo que culmina con la Solemnidad de Pentecostés.
 

 En el Credo profesamos la fe en el Espíritu Santo, que es Dios, «Señor y dador de vida». Él es la fuente inagotable de la vida divina en nosotros. Es «el agua viva» que Jesús prometió a la Samaritana para saciar para siempre la sed, para colmar los anhelos más profundos y más altos del corazón humano. Porque Jesús ha «venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10). El Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, Cristo lo ha derramado en nuestro corazón, para hacernos hijos de Dios y para que nuestra vida sea guiada, animada y alimentada por él. Esto es precisamente lo que entendemos al decir que el cristiano es un hombre espiritual: una persona que piensa y actúa siguiendo la inspiración del Espíritu Santo.

sábado, 4 de mayo de 2013

No al "trabajo esclavo"


Audiencia primero de mayo, fiesta de san José Obrero y Día del Trabajo, PP Francisco, 1.5.2013


Deseo invitar a todos a la solidaridad, y a los responsables de la cosa pública la exhortación a que realicen todo esfuerzo para dar nuevo impulso a la ocupación; ello significa preocuparse por la dignidad de la persona; pero sobre todo quisiera decir que no hay que perder la esperanza; también san José tuvo momentos difíciles, pero nunca perdió la confianza y supo superarlos, en la certeza de que Dios no nos abandona.

Y luego quisiera dirigirme en particular a ustedes chicos y chicas, a ustedes los jóvenes: empéñense en su deber cotidiano, en el estudio, en el trabajo, en las relaciones de amistad, en la ayuda a los demás; su porvenir depende también de cómo saben vivir estos años preciosos de la vida. No tengan miedo del compromiso, del sacrificio y no miren con miedo al futuro; mantengan viva la esperanza: siempre hay una luz en el horizonte.

Añado una palabra sobre otra situación de trabajo que me preocupa: me refiero a lo que podríamos definir como el ‘trabajo esclavo’, el trabajo que esclaviza. Cuántas personas, en todo el mundo, son víctimas de este tipo de esclavitud, en la que es la persona la que sirve al trabajo, mientras debe ser el trabajo el que brinde un servicio a las personas para que tengan dignidad. Pido a los hermanos y hermanas en la fe y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, una opción decidida contra la trata de personas, dentro de la cual figura el ‘trabajo esclavo’.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Los cristianos en el mundo


De la carta a Diogneto (Caps. 5-6: Funk 1, 397-401)


Los cristianos no se distinguen de los demás hombres, ni por el lugar en que viven, ni por su lenguaje, ni por su modo de vida. Ellos, en efecto, no tienen ciudades propias, ni utilizan un hablar insólito, ni llevan un género de vida distinto. Su sistema doctrinal no ha sido inventado gracias al talento y especulación de hombres estudiosos, ni profesan, como otros, una enseñanza basada en autoridad de hombres.

Viven en ciudades griegas y bárbaras, según les cupo en suerte, siguen las costumbres de los habitantes del país, tanto en el vestir como en todo su estilo de vida y, sin embargo, dan muestras de un tenor de vida admirable y, a juicio de todos, increíble. Habitan en su propia patria, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña es patria para ellos, pero está n en toda patria como en tierra extraña. igual que todos, se casan y engendran hijos, pero no se deshacen de los hijos que conciben. Tienen la mesa en común, pero no el lecho.

Viven en la carne, pero no según la carne. Viven en la tierra, pero su ciudadanía está en el cielo. Obedecen las leyes establecidas, y con su modo de vivir superan estas, leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los condena sin conocerlos. Se les da muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos; carecen de todo, y abundan en todo. Sufren la deshonra, y ello les; sirve de gloria; sufren detrimento en su fama, y ello atestigua su justicia. Son maldecidos, y bendicen; son tratados con ignominia, y ellos, a cambio, devuelven honor: Hacen el bien, y son castigados como malhechores; y, al ser castigados a muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judíos los combaten como a extraños, y los gentiles los persiguen, y, sin embargo, los mismos que los aborrecen no saben explicar el motivo de su enemistad.

Para decirlo en pocas palabras: los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo. El alma, en efecto, se halla esparcida por todos los miembros del cuerpo; as: también los cristianos se encuentran dispersos por todas las ciudades del mundo. El alma habita en el cuerpo, pero no procede del cuerpo; los cristianos viven en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible está encerrada en la cárcel del cuerpo visible; los cristianos viven visiblemente en el mundo, pero su religión es invisible. La carne aborrece y combate al alma, sin haber recibido de ella agravio alguno, sólo porque le impide disfrutar de los placeres; también el mundo aborrece a los cristianos, sin haber recibido agravio de ellos, porque se oponen a sus placeres.

El alma ama al cuerpo y a sus miembros, a pesar de que éste la aborrece; también los cristianos aman a los que los odian. El alma está encerrada en el cuerpo, pero es ella la que mantiene unido el cuerpo; también los cristianos se hallan retenidos en el mundo como en una cárcel, pero ellos son los que mantienen la trabazón del mundo. El alma inmortal habita en una tienda mortal; también los cristianos viven como peregrinos en moradas corruptibles, mientras esperan la incorrupción celestial. El alma se perfecciona con la mortificación en el comer y beber; también los cristianos, constantemente mortificados, se multiplican m s y m s. Tan importante es el puesto que Dios les ha asignado, del que no les es lícito desertar.

domingo, 28 de abril de 2013

sábado, 27 de abril de 2013

Anunciar el Evangelio con las obras

El Santo Padre hizo esta reflexión durante la homilía de su misa diaria, que presidió la mañana de este jueves en la capilla de la Casa de Santa Marta, en el interior del Vaticano.

Según el pontífice, la Iglesia predica su mensaje a todo el mundo, con humildad y apertura. Esta es la magnanimidad que los cristianos deben tener. A cristiano pusilánime no se le entiende: es justamente de la vocación cristiana esta magnanimidad, cada vez más, cada vez más, siempre adelante´, dijo.

Señaló que ‘el estilo de la predicación evangélica va en esta actitud: la humildad, el servicio, la caridad, el amor fraterno´. ‘Pero señor, ínosotros tenemos que conquistar el mundo!´. Esta palabra, conquistar, no va. Debemos predicar en el mundo. El cristiano no debe ser como los soldados que cuando ganan la batalla arrasan con todo´, añadió.

Sostuvo que los cristianos anuncian el evangelio más con su testimonio que con las palabras, por ello deben una alma que no tenga miedo de las grandes cosas, de ir adelante hacia horizontes que no terminan, y la humildad de tener en cuenta las pequeñas cosas.

Estableció que cuando los católicos avanza con esa magnanimidad y también con esa humildad, cuando no se atemorizan de las grandes cosas, de aquel horizonte, pero consideran además las cosas pequeñas, la humildad y la caridad cotidiana, ‘Dios confirma la palabra. Y vamos adelante´.

jueves, 25 de abril de 2013

Seremos juzgados en la caridad

Papa Francisco reunió a una multitud de personas durante la audiencia general del miércoles en la Plaza de San Pedro: Acudieron más de 70.000 peregrinos.

En la parábola de las diez vírgenes, el Esposo que las jóvenes esperan con las lámparas de aceite es el Señor. El tiempo de la espera, es el tiempo que otorga Él antes de su venida final. En la parábola de los talentos, se recuerda que Dios ha concedido unos dones, que se han de emplear y multiplicar, pues a su regreso preguntará cómo se han utilizado.

 Queridos jóvenes, ¿han pensado en los talentos que Dios les ha dado? ¿Han pensado cómo ponerlos al servicio de los demás? ¡No entierren estos talentos! La vida no se tiene para guardarla para uno mismo, se tiene para entregarla. En la parábola del juicio final, se describe la segunda venida del Señor y se advierte que seremos juzgados en la caridad, según lo que hemos amado a los demás, especialmente a los más necesitados. No se conoce ni el día ni la hora del regreso de Cristo; lo que se pide es estar preparados para el encuentro, que significa saber ver los signos de su presencia, tener viva la fe con la oración y con los sacramentos; se trata de ser vigilantes para no dormirnos, para no olvidarnos de Dios.