jueves, 28 de mayo de 2009

Petición al Espíritu Santo

"Para que el amor con que tú me amaste esté en ellos" (Jn 17,26)



REFLEXION: Oración de Juan XXIII en la Solemnidad de Pentecostés de 1962:

"¡Oh Espíritu Santo Paráclito, perfecciona en nosotros la obra comenzada por Jesús, haz fuerte y continua la plegaria que elevamos en nombre de todo el mundo: Acelera para cada uno de nosotros el tiempo de una más profunda vida interior. Da impulso a nuestro apostolado que quiere llegar a todos los hombres y a todos los pueblos, redimidos con la Sangre de Cristo y todos herencia suya. Mortifica en nosotros la presunción natural y elévanos a las regiones de la santa humildad, del verdadero temor de Dios y del ánimo generoso.
Que ningún lazo terreno nos impida hacer honor a nuestra vocación. Ningún interés, por negligencia nuestra, debilite las exigencias de la justicia. Ningún cálculo estreche los espacios inmensos de la caridad en el marco de nuestros pequeños egoísmos.
Que todo sea grande en nosotros: la búsqueda y el culto de la verdad, la prontitud para el sacrificio hasta la cruz y la muerte, y que todo, finalmente, responda a la última oración del Hijo al Padre Celestial y a aquella efusión que de Ti, oh Santo Espíritu de amor, el Padre y el Hijo desearon sobre la Iglesia y sobre las instituciones, sobre cada uno de los hombres y de los pueblos. ¡Amén, Amén, Aleluya, Aleluya!"

RESPUESTA Y COMPROMISO: Procurar estos días hablar más veces al Espíritu Santo y, sobre todo, escucharle.
CUESTIONARIO: ¿Sé que el Espíritu de Dios está en mi alma en gracia como un persona está dentro de una habitación? Aunque es espíritu y no se le ve, ¿tengo presencia suya como el amado está muy presente en el que ama? Dios es tres veces Santo, ¿sé que el Santificador hace su tarea callada en mí y que lo que he de hacer es dejarme llevar como la hoja por el viento?