
1. Disponibilidad para acoger sin condiciones a los demás, a Dios mismo y a nuestros hermanos. Tal como se me presentan, mo como a mí me hubiera gustado.
2. Capacidad de darse cuenta de darse cuenta -y asombrarse- del bien que crece a mi alrededor, y saber agradecerlo.
3. Actitud creativa para cumplir la misión recibida, que es la de la Iglesia: “Anunciar el evangelio”
4. Cuidado atento del equilibrio entre acción y contemplación: no abandonar nunca la oración
5. Reafirmar nuestra vocación cristiana con una entrega diaria y gratuita a los demás
1 comentarios:
Esto quiero, D. vicente, sus ideas propias sobre la oración. Y entonces, renuevo mi adhesión a la página. ea.
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