De todos los seres vivos, la criatura humana es el único ser que, por su semejanza con Dios, puede establecer un diálogo con El. Este diálogo -hablarle y escucharle- es fundamental para que exista una relación personal entre el ser humano y su Creador. No hacemos oración, pues, para "sentirnos a gusto" o porque no se nos ocurre nada mejor que hacer, sino porque la fe nos hace ver que es necesario ese diálogo con Dios, para complacerle a El y, de paso, para ver más claro nuestro camino.
viernes 11 de noviembre de 2011
El cincel de Dios
Cuando Dios cincela el peso muerto de nuestras vidas puede ser muy doloroso. Este guión es una mirada a la vida de un creyente típico que esta teniendo que pasar por el proceso de la disciplina de Dios.
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